Las dietas que reducen el aumento de glucosa en sangre tras las comidas
son preferibles a las que rebajan la grasa en aras de mantener la
pérdida de peso, según refleja un trabajo que se publica hoy en JAMA.
Tras un régimen de adelgazamiento, el ritmo al que una
persona quema calorías disminuye, lo que contribuye a que se gane de
nuevo el peso perdido.
En este estudio se han comparado los tres tipos de
dietas más empleadas para mantener el nuevo peso tras un régimen: una
dieta baja en grasas (60 por ciento, carbohidratos; 20 por ciento, grasa
y otro 20 por ciento, proteínas); dieta de bajo índice glucémico (40
por ciento, carbohidratos; 40 por ciento, grasas, y 20 por ciento,
proteínas, con una ingesta de glúcidos moderada), y una dieta muy baja
en hidratos de carbono (10 por ciento, hidratos; 60 por ciento, grasas, y
30 por ciento, proteínas).
Cara B. Ebbeling y David Ludwig, ambos del Hospital
Infantil de Boston y autores principales del trabajo, explican que
analizaron el efecto de esas dietas en el consumo energético, las
hormonas y los elementos que integran el síndrome metabólico en 21
participantes. "Hallamos que, contrariamente a lo que se piensa, no
todas las calorías cuentan de forma igual. Las calorías totales se
quemaban más rápidamente con la dieta hipolipídica que con la dieta baja
en hidratos de carbono", exponen.
El trabajo concluye además que la dieta de bajo índice
glucémico tenía beneficios metabólicos similares que la dieta baja en
hidratos de carbono, pero sin los efectos negativos sobre el estrés y la
inflamación que acarrea ésta.
(JAMA 2012; 307 (24): 2.627-2.634).
Enlace corto:
Comentarios recientes